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viernes, 17 de febrero de 2012

India: la policía resiste con violencia a los activistas del Tíbet frent...

lunes, 3 de enero de 2011

¿Qué nos depara el 2011?

Por: Joseph Stiglitz

Cubadebate/ 4 de enero 2011- La economía global termina el 2010 más dividida que a comienzos del año. Por un lado, los países con mercados emergentes como India, China y las economías del Sudeste Asiático están experimentando un crecimiento fuerte. Por otro lado, Europa y Estados Unidos afrontan un estancamiento -de hecho, un malestar al estilo japonés- y un desempleo tenazmente altos. El problema en los países avanzados no es una recuperación sin empleo, sino una recuperación anémica. O peor, la posibilidad de una recesión de doble caída.

Este mundo de dos pistas plantea algunos riesgos inusuales. Mientras que la producción económica de Asia es demasiado pequeña para impulsar el crecimiento en el resto del mundo, puede bastar para hacer subir los precios de las materias primas.

Mientras tanto, los esfuerzos de parte de Estados Unidos por estimular su economía a través de la política de “alivio cuantitativo” pueden fracasar. Después de todo, en los mercados financieros globalizados, el dinero busca las mejores perspectivas en todo el mundo, y estas perspectivas están en Asia, no en Estados Unidos. De manera que el dinero no irá adonde se lo necesita, y gran parte de ese dinero terminará donde no se lo quiere, causando mayores incrementos en los precios de los activos y las materias primas, especialmente en los mercados emergentes.

Dados los altos niveles de desempleo en Europa y en Estados Unidos, es poco probable que el “alivio cuantitativo” suponga un brote de inflación. Podría, en cambio, aumentar las ansiedades sobre la futura inflación, derivando en tasas de interés más altas a largo plazo, precisamente lo contrario del objetivo de la Reserva Federal.

Este no es el único riesgo de impacto negativo, ni siquiera el más importante, que afronta la economía global. La mayor amenaza surge de la ola de austeridad que arrasa al mundo, mientras los gobiernos, particularmente en Europa, afrontan los grandes déficits originados por la Gran Recesión y mientras la ansiedad sobre la capacidad de algunos países para cumplir con sus pagos de la deuda contribuye a la inestabilidad de los mercados financieros.

El resultado de una consolidación fiscal prematura está casi anunciado: el crecimiento se desacelerará, los ingresos impositivos disminuirán y la reducción de los déficits será decepcionante. Y, en nuestro mundo globalmente integrado, la desaceleración en Europa exacerbará la desaceleración en Estados Unidos, y viceversa.

En una situación en la que Estados Unidos puede pedir prestado a tipos de interés bajos sin precedentes, y frente a la promesa de altos beneficios por las inversiones públicas después de una década de negligencia, resulta claro lo que se debería hacer. Un programa de inversión pública a gran escala estimularía el empleo a corto plazo, y el crecimiento a largo plazo, lo que al final redundaría en una deuda nacional menor. Pero los mercados financieros demostraron su miopía en los años que precedieron a la crisis, y lo están volviendo a hacer, al ejercer presión para que se realicen recortes del gasto, incluso si eso implica reducir marcadamente las inversiones públicas necesarias.

Es más, el atasco político asegurará que sea poco lo que se haga respecto de los otros problemas acuciantes que tiene ante sí la economía estadounidense: las ejecuciones hipotecarias probablemente sigan con toda su furia (dejando de lado las complicaciones legales); es probable que las pequeñas y medianas empresas sigan privadas de fondos, y es posible que los bancos pequeños y medianos que tradicionalmente les ofrecen créditos sigan luchando para sobrevivir.

En Europa, mientras tanto, es poco probable que las cosas vayan mejor. Europa finalmente logró salir al rescate de Grecia e Irlanda. En las vísperas de la crisis, ambos países estaban regidos por gobiernos de derecha marcados por un capitalismo de connivencia o peor, lo que demostraba una vez más que la economía de libre mercado no funcionaba en Europa mejor de lo que lo hacía en Estados Unidos.

En Grecia, como en Estados Unidos, la tarea de limpiar el desorden recayó sobre un nuevo gobierno. Tal vez como era de esperar, el Gobierno irlandés que alentó un préstamo bancario imprudente y la creación de una burbuja inmobiliaria no fue más apto para manejar la economía después de la crisis que antes.

Dejando la política de lado, las burbujas inmobiliarias dejan tras de sí un legado de deuda y de sobrecapacidad productiva en el mercado de bienes raíces que no se puede rectificar fácilmente, sobre todo cuando bancos políticamente conectados rechazan reestructurar las hipotecas.

En mi opinión, intentar discernir las perspectivas económicas para el 2011 no es una cuestión particularmente interesante: la respuesta es sombría, con escaso potencial alcista y mucho riesgo bajista. Más importante es: ¿cuánto tiempo les llevará a Europa y a Estados Unidos recuperarse y pueden las economías de Asia aparentemente dependientes de las exportaciones seguir creciendo si sus mercados históricos languidecen?

Mi mejor apuesta es que estos países mantendrán un crecimiento rápido en la medida en que viren su foco económico hacia sus mercados internos, vastos e inexplorados. Esto exigirá una reestructuración considerable de sus economías, pero tanto China como India son dinámicas y dieron pruebas de resiliencia en su respuesta a la Gran Recesión.

No soy tan optimista respecto de Europa y EE.UU. En ambos casos, el problema subyacente es una demanda total insuficiente. La máxima ironía es que existen simultáneamente una capacidad productiva excesiva, vastas necesidades insatisfechas y políticas que podrían restaurar el crecimiento si usaran esa capacidad para satisfacer las necesidades.

Tanto Estados Unidos como Europa, por ejemplo, deben adaptar sus economías para encarar los desafíos del calentamiento global. Hay políticas factibles que funcionarían en el contexto de limitaciones presupuestarias de largo plazo. El problema es la política: en Estados Unidos, el Partido Republicano preferiría ver fracasar al presidente Barack Obama antes que ser testigo de un éxito económico. En Europa, 27 países con diferentes intereses y perspectivas tiran en direcciones diferentes, sin suficiente solidaridad para compensar. Los paquetes de rescate son, desde esta perspectiva, logros impresionantes.

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la ideología de libre mercado que permitió que crecieran las burbujas de activos de manera descontrolada -los mercados siempre saben más, así que el gobierno no debe intervenir- ahora les ata las manos a los responsables de formular las políticas a la hora de articular respuestas efectivas a la crisis. Uno podría haber pensado que la crisis en sí misma socavaría la confianza en esa ideología. Por el contrario, ha vuelto a salir a la superficie para arrastrar a gobiernos y economías por el sumidero de la austeridad.

Si la política es el problema en Europa y Estados Unidos, sólo cambios políticos probablemente los vuelvan a colocar en el sendero del crecimiento. De lo contrario, pueden esperar hasta que la amenaza de sobrecapacidad productiva disminuya, los bienes de capital se vuelvan obsoletos y las fuerzas restauradoras internas de la economía pongan a funcionar su mágica gradual. En cualquiera de los casos, la victoria no está a la vuelta de la esquina.

(Tomado de La Vanguardia)

sábado, 6 de noviembre de 2010

Escuálidos, saquen la cuenta: EEUU Envía 34 buques de guerra a la India para cuidar a Obama durante su visita

Escuálidos, saquen la cuenta: EEUU Envía 34 buques de guerra a la India para cuidar a Obama durante su visita

Washington, noviembre 5 - El corazón de la Casa Blanca se trasladará a la India cuando el presidente Barack Obama toque suelo indú en Mumbai el sábado. Todos sus equipo de comunicaciones, el maletín nuclear y la mayoría del personal de la Casa Blanca acompañarán al Presidente en esta visita de tres días que abarcará Mumbai y Nueva Delhi.

También estará protegido por una flota de 34 buques de guerra, incluido un portaaviones, que patrullarán las rutas marítimas frente a las costas de Mumbai durante sus dos días de permanencia allí a partir del sábado. La medida se ha tomado a raíz de un ataque en Mumbai que se llevó a cabo desde el mar en 2008.

Se ha dispuesto poner en marcha para la evacuación de emergencia, en caso de ser necesario.

Se espera que Obama llegue en su helicóptero - Marine One - desde el aeropuerto de la ciudad de Shikra al Helipuerto de la Marina india INS en Colaba, en el sur de Mumbai.

Dos aviones, armados con sistemas avanzados de comunicación y sistemas de seguridad, y una flota de más de 40 vehículos será parte del convoy de Obama.

Alrededor de 800 habitaciones han sido reservadas para el Presidente y su comitiva en el Taj Hotel y Hyatt.

El Presidente tendrá un anillo de seguridad de élite del Servicio Secreto estadounidense, que tienen la tarea de proteger al Presidente, junto con la Guardia Nacional de Seguridad (NSG) y el personal del centro de fuerzas paramilitares y la policía local en Mumbai y Nueva Delhi.

Medidas similares se tomaran Delhi, con el Air Force One para que se mantenga preparado en todo momento desde el Domingo hasta el martes.

El Hotel Maurya, donde el Presidente se hospedará, ya esta copado con el personal de seguridad de Estados Unidos y las medidas de protección ya se han puesto en marcha.

Simulacros de seguridad ya se han llevado a cabo en el hotel, así como Rajghat, donde visitará.

Las fuentes dijeron que 13 aviones cargueros han arribado con equipos de alta tecnología, tres helicópteros y 500 agentes de seguridad de EE.UU. han llegado a la India antes de la visita de Obama.

La seguridad de EE.UU. también ha traído dispositivos de interceptación y de obstrucción, perros rastreadores y aparatos de rescate.

Aparte de Air Force One de Obama, se esperan aviones privados de lujo que lleva los principales líderes empresariales de América, que forman parte del séquito de Obama, también se espera que lleguen a la India en los próximos 2-3 días.

Todos los edificios altos en las inmediaciones del hotel Taj Mahal de Mumbai y Nueva Delhi Maurya Sheraton, donde el Presidente de los EE.UU. se mantendrá, se desinfectan y personal de seguridad se colocará en los techos para evitar cualquier ataque aéreo y fluvial.

El Ministerio del Interior ya ha emitido una alerta de Mumbai y Nueva Delhi para solicitar a las autoridades a tomar precauciones extra durante la visita de Obama, así como el Día de la Independencia el viernes.

Por supuesto que esos costos no salen del bolsillo del recien derrotado en las elecciones legislativas. Sale del bolsillo de los estadounidenses a los que habría que preguntarles qué les parecen las medidas de seguridad que lleva Obama a India.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Incidentes en protestas en Cachemira

Redacción

BBC Mundo

Miles musulmanes marcharon este sábado en Cachemira protagonizando una serie de protestas contra el gobierno indio que derivaron en la quema de edificios gubernamentales y el saqueo de una sede policial.


Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y efectuaron disparos al aire para dispersar a los manifestantes que se concentraron en Srinagar, uno de los bastiones del movimiento separatista que rechaza a las autoridades de Nueva Delhi.


Las protestas se iniciaron después de las oraciones por el Eid, celebración que marca el fin del mes de ayuno conocido como Ramadán.

Decenas de personas, entre ellas al menos tres mujeres, resultaron heridas por los disparos de granadas lacrimógenas, indicó el corresponsal de la BBC en Srinagar, Altaf Hussain.

Meses de tensión

La región de Cachemira es reclamada a India por el vecino Pakistán y ha sido escenario de numerosas protestas durante los últimos tres meses.

En ese período murieron al menos 70 personas en medio de incidentes violentos.

Muchos manifestantes marcharon este sábado con cintas negras en alusión a esas víctimas.

En las calles también se vio a gente portando carteles con leyendas contrarias al gobierno indio y se entonaron consignas separatistas.