Traducir al:

English cv French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Mostrando las entradas con la etiqueta Videos musicales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Videos musicales. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dudamel y Calle 13 hicieron vibrar al mundo en los premios Grammy Latino

viernes, 20 de mayo de 2011

Martí, ese sol del mundo moral (+ Audio y Video)


19 mayo, 2011.-
Cubadebate/
Martí. Ilustración: José Luis Fariñas



Hoy, 19 de mayo, se conmemoran 116 años de la muerte de José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba. Cubadebate comparte con sus lectores un fragmento de Ese sol del mundo moral. Para una historia de la eticidad cubana (Ediciones Unión, 1995), escrito por el poeta y ensayista Cintio Vitier.

Martí encarna un nuevo tipo de revolucionario que no se resigna a partir de los postulados del colonizador (el desprecio, la represalia, el odio) sino de postulados propios y originales; que no se conforma con la conquista de la libertad desde la esclavitud sino que aspira a la destrucción de la esclavitud desde la libertad; que escapa a la trampa del resentimiento (victoria profunda del enemigo) y al cerrado causalismo de las reacciones primarias, en sí mismas legítimas, para situar el combate en su propio terreno y pelear sólo con armas altas, limpias y libres: “la pureza de su conciencia”, “la rectitud indomable de sus principios”.

Nótese que en el pasaje de la cita, y en todo el indignado alegato, apela también al honor mancillado de España. Poco después, en La República española ante la Revolución cubana (Madrid, 1873), habrá de conjurarla para que “no infame nunca la conciencia universal de la honra, que no excluye por esto la honra patria, pero que exige que la honra patria viva dentro de la honra universal”. De esto se trata: de vivir y pelear por la honra universal del hombre.

¿Idealismo excesivo? Ya vimos que por esos caminos iba la práctica militar y el pensamiento revolucionario de los dos grandes jefes populares de la guerra del 68: Máximo Gómez y Antonio Maceo, sin contar los ejemplos de Agramonte y los esfuerzos de Céspedes por la “regularización” de la guerra frente a los desafueros españoles. Se trata, sí, de un planteamiento original, pero no exclusivamente personal de Martí: lo que él hace es llevar hasta sus últimas consecuencias filosófico-políticas una inspiración que estaba en las tendencias más espontáneas de la Revolución cubana. Se trata, pues, de un planteamiento “autóctono”, que en Martí va a alcanzar la plenitud de toda una concepción ética del mundo, según veremos.

Esa concepción madura durante su destierro en España, su peregrinación por América Latina, y su estancia de casi quince años en Estados Unidos. En España confirma que no hay nada que esperar de sus gobiernos, monárquicos o republicanos; que el pueblo español, lleno de virtudes latentes (sobre todo en sus raíces regionales y comuneras), es también víctima de la obtusa Metrópoli; que el vínculo impuesto entre España y Cuba, por ley histórica, ha de romperse inexorablemente.

Ya lo sabía el adolescente que tuvo primero que enfrentarse con su padre, sargento y celador del gobierno colonial, y con la resignada resistencia de su madre, en el hogar sufrido, lleno de niñas, amenazadlo siempre por la miseria, pegado a los muros de La Habana. Allí conoció una célula, que estaba en su propia carne, de la honradez, la limpieza y la dignidad de lo que él llamó “el sobrio y espiritual pueblo de España”; conoció también la trágica divergencia del espíritu de la tierra que lo dominaba.

Ellos estaban hechos para resistir, él para liberar. Pero con su padre, que se abrazó llorando al pie llagado por el grillete del presidio (”y yo todavía no sé odiar”, comprobó entonces, con asombro, el hijo desgarrado), llegó a tener las más tiernas relaciones de mutua pudorosa admiración; y a la madre pudo decirle con justicia en la carta de despedida final: “Ud. se duele en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; ¿y por qué nací de Ud. con una vida que ama el sacrificio?”
En México, en Guatemala, en Venezuela, en sus campos y ciudades, halló la otra madre histórica y telúrica, que lo completaba: su América mestiza. Se adentrará en sus problemas, participará en sus conflictos, conocerá sus vicios y virtudes, estudiará sus mitos, amará su naturaleza. El grado de identificación alcanzado por Martí con la raza autóctona de América cobra caracteres desconocidos hasta entonces en un hijo de español.

A partir de estos años, 1875-1881, su escritura en prosa y verso se va saturando, entrañablemente, de símbolos indígenas procedentes sobre todo de las concepciones míticas precolombinas de Mesoamérica y Venezuela. No se trata de un propósito “indigenista” sino de una mezcla de adivinación y estudio que se revela como necesidad profunda de su espíritu destinado a reanudar el hilo del pensamiento original de América, roto en su fase metafórica (comparable a la presocrática en Grecia) por “la desdicha histórica” y el “crimen natural” de la conquista española: “¡Robaron los conquistadores una página al Universo!” Ese robo y violación, ese crimen,, sitúan la injusticia en el origen mismo de nuestra historia. Por eso: “Con Guaicaipuro, con Paramaconi, con Anacaona, con Hatuey hemos de estar, y no con las llamas que los quemaron ni con las cuerdas que los ataron, ni con los aceros que los degollaron, ni con los perros que los mordieron:” Y ese “estar con”, reparador siquiera sea ideal de la injusticia, pero además efectiva militancia, se convierte en una nueva filiación histórico-telúrica que hace girar totalmente la perspectiva. Quien así habla no es un “colonizado” (un resentido) sino un “autóctono” (un revolucionario que ha empezado por revolucionarse a sí mismo):

¿Qué importa que vengamos de sangre mora y cutis blanco? El espíritu de los hombres flota sobre la tierra en que vivieron, y se le respira. ¡Se viene de padres de Valencia y madres de Canarias, y se siente correr por las venas la sangre enardecida de Tamanaco y Paramaconi, y se ve como propia la que vertieron por las breñas del cerro del Calvario, pecho a pecho con los gonzalos de férrea armadura, los desnudos y heroicos caracas!

Escuche “Éramos… de Nuestra América”, en la voz de Pablo Milanés. Fragmento del texto homónimo de José Martí

Éramos… de Nuestra América
Texto: José Martí

Música y voz: Pablo Milanés (1974)


Éramos una visión, con el pecho de atleta,
Las manos de petimetre y la frente de niño,
Éramos una máscara, con los calzones de
Inglaterra, el chaleco parisién, el
Chaquetón de norteamérica y la montera de
España.
El indio mudo, nos daba vueltas
Alrededor, y se iba al monte, a la cumbre
Del monte, a bautizar a sus hijos.
El negro, oteado, cantaba en la noche
La música de su corazón, sólo y desconocido,
Entre las olas y las fieras.
El campesino, el creador, se revolvía,
Ciego de indignación, contra la
Ciudad desdeñosa, contra su criatura.


martes, 10 de mayo de 2011

(VIDEO) Bob Marley: 30 años llorando la muerte del Rey del Reggae

Ciudad CCS.- 10/05/11.-El músico jamaicano Bob Marley, considerado el ”rey del reggae”, con más de de 200 millones de álbumes vendidos en todo el mundo, murió el 11 de mayo de 1981 en Miami, hace exactamente 30 años, lo que motiva homenajes en todas partes del mundo.

Los rastafaris de Zambia se reunirán en Lusaka para “celebrar la vida” de su ídolo, que se ha convertido en el “portavoz de los desfavorecidos” del mundo entero. Su música “sigue manteniendo una unidad que va más allá de creencias, razas, colores, fronteras y culturas”, dijo a la AFP Brian Chengela, director de Jah Entertainment.

También se realizarán conciertos, se difundirán programas de radio o televisión, como el documental “The Wailers: Catch a Fire”, que muestra los entretelones de la grabación de este álbum en 1972.

Treinta años después de la muerte del músico jamaicano, varias corrientes musicales que “aparecieron a partir de los años 1950, como el punk o el rock, siguen existiendo”, explicó la socióloga e investigadora de la Universidad de París-Sorbona, Anne Petiau.

Pero Robert Nesta Marley sigue simbolizando la protesta, la emancipación y la libertad para mucha gente de distintas edades, incluso jóvenes, que descubren así la música que escuchaban sus padres o abuelos y a una estrella
originaria de un país pobre.

Por su parte, los mayores “siguen escuchando la música de su juventud que (…) los retrotrae a aquella época”, según Petiau.

En términos generales, la voz y la espiritualidad de Bob Marley — que forman parte de la cultura rastafari y han llevado a que se lo presentara en muchas oportunidades como el apóstol del cannabis — se han convertido en las de muchos desfavorecidos de varios lugares del mundo.

Así ocurre, por ejemplo, en Africa, como nos lo recuerdan los músicos Alpha Blondy y Tiken Jah Fakoli, un continente en el que Bob Marley pronosticaba que el reggae volvería a su fuente de inspiración.

Bob Marley nació el 6 de febrero de 1945 en Rhoden Hall, cerca de Nine Miles, en la parroquia de Saint Ann (Jamaica), de madre jamaicana y padre inglés (un oficial de la Marina que el músico no conoció). Vivió en el gueto de Trenchtown, en Kingston, y, en 1962, grabó su primer canción, “Judge Not”, tras lo cual fundó el grupo “The Wailers” con Peter Tosh y Bunny Wailer.

En 1966, emigró a Estados Unidos por razones económicas. Allí conoció a Mortimer Planno, un jamaicano de origen cubano que le transmitió parte de su cultura rastafari. Tras regresar a Jamaica, en los años 1960, sacó sus primeros álbumes con The Wailers a principios de los años 70. “Catch a Fire” y “Burnin” en 1973.

En 1974 grabó su primer álbum como solista, “Natty Dread”. Luego vinieron ”Rastaman Vibration” en 1976 y “Exodus” en 1977. En 1977, Bob Marley dio con “The Wailers”, un gran concierto mítico durante el cual interpretó partes del álbum que acababa de grabar (”I Shot the Sheriff”, “Lively Up Yourself”, “Get Up, Stand Up”, “Jamming”, “No Woman No Cry”, “Exodus” y “War”).

Bob Marley siguió grabando álbumes casi hasta el final (”Survival” en 1979, ”Uprising” en 1980).

Cubadebate

martes, 11 de enero de 2011

Zamora fue temido por su lealtad a los pobres

Ciudad CCS/- 10/01/11.-Una bala destrozó su ojo derecho y acabó con su vida aquel 10 de enero de 1860. La muerte de Ezequiel Zamora, altamente favorable para las clases dominantes del país, dispersó la lucha de las masas campesinas, que aunque se mantuvieron en combate, carecían de un líder que unificara sus movimientos.

Con la meta de transformar la estructura de la propiedad y la tenencia de tierra, el líder de la Guerra Federal, defensor de la igualdad social, controlaba 75% del territorio nacional con el lema “Tierra y hombres libres” cuando recibió el disparo.

¿Un centralista o un liberal? Se mencionan nombres como Telésforo Santamaría (centralista) y el historiador Federico Brito Figueroa señala a un llamado sargento Morón, espaldero de Juan Crisóstomo Falcón (liberal), que desde la torre de la iglesia de San Juan, le disparó a Zamora.

El escritor Luis Britto García, guionista de la película Zamora, tierra y hombres libres, dijo que por sus condiciones de liderazgo, el llamado Jefe del Pueblo Soberano amenazaba las ambiciones de Falcón y de Guzmán Blanco.

“Por su ideología de reformador agrario, que prohibía el cobro de la renta de la tierra donde tomaba el poder, amenazaba a una fracción importante de los liberales, que eran grandes terratenientes”, ilustró.

FORMACIÓN A FUEGO LENTO

Así como se pulió en las artes de la guerra sorprendiendo a sus enemigos con las exitosas trincheras, las emboscadas, la combinación de fuegos e incluso la utilización de flechas, cultivó desde joven un pensamiento temido por las facciones oligarcas de la época.

“Zamora estaba familiarizado con las obras de los grandes socialistas utópicos del siglo XIX y es por esta razón el apasionado publicista liberal (…) esas ideas son producto de sus lecturas, de los libros, y de sus propias reflexiones sobre la realidad económica-social de Venezuela”, expresa Federico Brito Figueroa en Tiempo de Zamora.

El autor señala que entre los primeros elementos intelectuales en la formación ideológica de Zamora están los aportes que recibió de su cuñado Juan Gaspers, francés aventado a América por la represión antidemocrática en Francia.

“Contribuye a despertar la sensibilidad democrática de Ezequiel Zamora, quien se informa de las heroicas acciones de los sans-culottes y de la insurrección de la masa rural que impulsa la abolición de los bienes de manos muertas y la distribución de los latifundios de la Iglesia y la nobleza entre los descendientes de los siervos”.

Son estas ideas las que va enriqueciendo y que les da forma en el Programa de la Sociedad Liberal, que fue seguido por la masa rural y los oprimidos de los centros urbanos: comunidad de las tierras, hombres libres, elección popular y principio alternativo; y horror a la oligarquía.

MILITAR APASIONADO

Zamora leía cuanto libro, periódico o revista caía en sus manos y se devoraba todo lo que tenía que ver con la historia y la estrategia militar.

En la Academia Militar se hace el más destacado jugador de ajedrez con su salida predilecta con los caballos y también es un alumno brillante que se luce en matemáticas, estrategia y táctica, historia militar y política.

“Entre 1848 y 1855 constituye un período significativo en la formación ideológica de Ezequiel Zamora: amplía sus horizontes intelectuales, estudia los problemas militares desde el punto de vista teórico, comprende la fundamentación política del programa tierras y hombres libres”, expresó.

Para Zamora, la Federación implicaba una profunda democratización de la sociedad, para él no sólo significaba el remedio de todos los males de la patria sino la imposibilidad de ellos.

Dentro de las masas campesinas la Federación refería la igualación de las clases sociales, el reparto de tierras, la supresión de contribuciones y el fin de los opresores. Esa fue la bandera que Zamora volvió a enarbolar en febrero de 1859, avivando la llama de la insurrección campesina iniciada en 1846.

TRAICIÓN EN SAN CARLOS

Brito Figueroa dice que la muerte de Zamora ocurrió en la parte de San Carlos que ya estaba ocupada por las tropas federales y coloca como prueba el testimonio del general Jesús María Hernández, leal oficial zamorista, quien asegura que el general Zamora fue muerto en una conferencia secreta para la que fue llamado por Falcón.

“En la torre de la iglesia de esta parroquia San Juan, estaba apostado el sargento G. Morón, espaldero de Juan C. Falcón, y quien utilizando el rifle de éste fue el autor del disparo que ultimó al conductor de la revolución democrática y antifeudal”, sostiene el historiador.

Para Britto García la historia no concluye allí, pues considera que existen hoy en día reencarnaciones de esos enemigos de Zamora, en personajes de la actualidad.

“Basta ver la frecuencia con la cual se descubren conspiraciones para preparar magnicidios. Cuando no se pueden manejar las fuerzas sociales, se intenta frustrarlas apuntando contra las dirigencias”.