Porque el Norte también está al sur. Eso se debe a que los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.
Sí, Este y Oeste existen, pero las palabras Norte y Sur
se han convertido en signos de una confrontación que va más allá del
mapa. Porque también en los países llamados desarrollados hay
subdesarrollo y desarrollo en el subdesarrollo. Es decir, el mundo es
complicado.
Porque a un año de mi visita de 2004 a París,
constato la multiplicación de los sin techo, los que sobreviven en la
calle, en un país con invierno. Son producto de este desorden social en
que un gobierno despreocupado abandona deliberadamente a las víctimas
de un huracán. Esos parisinos de la calle han creado un periódico, l'Itinérant, que venden para no mendigar. Ya comienzan a percibirse los gamines, los niños de la calle, como Gavroche, el de Los miserables de Victor Hugo.
El
Estado y el gran capital desalojan el centro para convertirlo en
residencia secundaria de gente pudiente, mucha de los Estados Unidos.
Los edificios deliberadamente abandonados para «engordarlos» son invadidos. Los pisatarios urbanos, squatters,
son cada vez más numerosos. Unos artistas tomaron uno hace seis años,
en el 59, rue de Rivoli, una de las calles más encopetadas y crean su
sitio Web: 59rivoli.org.
Según Hemingway París no se acaba nunca y es una fiesta. Vallejo dijo
que es un sitio muy grande y lejano y otra vez grande. Es abrumador
constatar que se haya acumulado y conservado tanta belleza durante dos
mil años, más la que se produce cada segundo. Pero la nación está
atacada por una depresión general. Por eso un francés se acercó al
Pabellón de Venezuela en la Fiesta de l’Humanité,
el festival anual de la izquierda, y agradeció que Venezuela fuese una
esperanza en su sol negro, en que los viejos partidos de izquierda se
dejaron arrollar por el neoliberalismo y convencieron a la gente de que
su pobreza material y moral era culpa de ella y no de ese anarquismo de
derecha y esa religión sin poesía que es el neoliberalismo. Ese francés
no fue el único. Ya van conociendo a Venezuela burlando el bloqueo
mediático. El libro Chávez Presidente ! de Maurice Lemoine está agotado.
Para la vanguardia política europea hay que seguir el ejemplo que Caracas dio.
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