La Habana, enero 10 - En un entrevista con la
agencia The Associated Press (AP), el terrorista Luis Posada Carriles
afirmó que el gobierno de Estados Unidos no intentará ponerlo en la
cárcel por mucho tiempo.
“Espera que sus conocimientos sobre las
intervenciones de Estados Unidos en Latinoamérica lo protejan. La mayor
parte de la evidencia del juicio permanece bajo sello de
confidencialidad, a pedido de los fiscales”, asegura AP.
“La
gente que trabajaba conmigo del gobierno no es la misma de ahora. Eran
otros tiempos”, reconoció Posada Carriles a la AP. “Yo hice lo que debí
hacer en el momento. No tengo remordimiento”.
También reiteró
abiertamente su deseo de matar al líder cubano Fidel Castro: “Si Castro
entra por esa puerta, lo mataría”, le dijo Posada a The Associated
Press en la serie de entrevistas en español e inglés realizadas en la
residencia en la que permanece en Miami desde que fue dejado en
libertad en el 2007.
Según la agencia, al hablar sobre el juicio
por mentiroso que se inició hoy en El Paso, Texas, el terrorista
aseguró: "si yo voy a la cárcel, yo me termino la vida en la cárcel. O
sea, se acabó todo”.
Es muy probable que el caso abierto en
Texas sea la última oportunidad, aunque sea indirecta, de enjuiciar a
Posada por las explosiones o cualquier otro acto terrorista, dice el
despacho. Los fiscales estadounidenses han presentado documentos
detallados que vinculan a Posada con las bombas, incluyendo reportes de
Cuba.
Posada dijo que entró a Estados Unidos por la frontera con
México. Los fiscales sostienen que realmente llegó a Miami en el bote
de un benefactor usando un pasaporte falso. Según la AP, Posada no
refutó la versión de los fiscales en la entrevista que le hiciera la
agencia, destacando que por años entró en Estados Unidos usando
identidades ficticias cuando trabajaba para la CIA y otras
organizaciones.
Posada Carriles se refugió en Miami en 1961.
Participó en la fallida invasión de Playa Girón, respaldada por Estados
Unidos. Luego entró en el ejército, y poco después de graduarse de
oficial en formación de campo se convirtió en un informante de la CIA,
con la que mantuvo contacto incluso luego de mudarse a Venezuela a
finales de los años 60 para sumarse a la dirigencia de la agencia de
inteligencia del país sudamericano.
Documentos secretos de los
años 60, hechos públicos en el 2009, muestran que los agentes de la CIA
encargados de lidiar con Posada lo consideraban moderado y calculador
en ese entonces.
Pero la agencia ha dicho que cortó sus lazos
con el anticastrista en la época en la que fue vinculado a la explosión
de un avión cubano en 1976. Sus abogados, sin embargo, aseguran que
Posada siguió vinculado a la CIA durante 25 años, período en que, entre
otros hechos terroristas, participó en la voladura de la nave de Cubana
frente a las costas de Barbados, que costó la vida a 73 personas.
En
1997, organizó y financió, junto con la Fundación Cubana Americana con
sede en Miami, la cadena de explosiones con bombas en centros
turísticos de La Habana, que costó la vida al turista italiano Fabio di
Celmo.

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